que se me antoja navegado
por recodos y remansos.
¿Tal vez fuí esa hoja muertaque sin resistencia
arrojóse entre sus brazos?.
Este río no es como todos,
pues es tanto su silencio
que en su sombría ribera
donde las copas asoman,
se posaron las nubes
y ya no cantan los pájaros.
Cortejo de mimbres, choperas
y olorosos tarajes,
inseparables de recios juncos
que se contonean altivos
cuando el viento silba
y adormece sus herbazales.
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